|
En Ciudad Juárez desaparecen mujeres y no se vuelve a saber más de ellas, a menos que sus
raptores decidan hacer aparecer sus cuerpos sin vida y con evidencias
claras de haber sido brutalmente torturadas y asesinadas, violadas de
manera tumultuaria y arrancadas partes de su cuerpo o
quemadas. Es un dolor terrible para esta sociedad. ¿No hay
nada que mueva a quienes pueden hacer algo al respecto?
La desesperación y miedo de las familias de vivir en tal
inseguridad al ver a las hijas salir del hogar sin saber si van a
regresar, no son motivo que afecte la voluntad de nadie de poner
un freno a estos hechos.
A la fecha estos crímenes
están impunes, y a las mujeres desaparecidas nadie las
busca... y los asesinatos y desapariciones continúan sin que
a la fecha haya responsable alguno. Invitamos al
gobierno a que emita alguna acción y deje de seguir
ignorando que en esta frontera ocurre algo sumamente grave.
Dejemos
de ser cómplices de esta situación. Hacemos un
llamado desesperado a todo aquél que su conciencia le exija
hacer un mínimo esfuerzo por apoyar esta lucha en contra del
feminicidio que parece no tener fin. Cada uno de nosotros, en nuestro
ámbito de desempeño puede participar.
Ustedes
pongan los limites, la violencia en esta ciudad parece no conocer
fronteras. Los asesinatos de mujeres jóvenes y pobres
comenzaron a documentarse en Ciudad Juárez en 1993... En
2001 se extiende el terror a la ciudad de Chihuahua...
¿Dónde y cuándo
terminará...? Marisela Ortiz, Nuestras Hijas de Regreso a Casa A.C.
 Las familias que
participamos en este
movimiento hemos convertido en fuerza nuestro dolor. Después
de enfrentarnos, además del brutal asesinato de nuestras
hijas, a la ineptitud, intransigencia, encubrimiento,
corrupción, a la más indiferente actitud de
funcionarios y autoridades.
Nos resulta
complicado expresar con
palabras el dolor desgarrador de saber asesinadas en tales
circunstancias a nuestras jóvenes hijas, en un inmenso
sufrimiento que no se extingue, y no podemos evitar las
lágrimas cada vez que pensamos en ellas o miramos sus
objetos personales y sus fotos. Nos angustia y crece
nuestro suplicio al
imaginar cómo pudieron ser los últimos momentos
de nuestras hijas asesinadas a base de torturas y vivimos sin vivir...
Mantenemos
la esperanza de que algún día la justicia para la
desaparición y muerte prematura de nuestras hijas sea
posible, ya que sería la única forma de recuperar
nuestra propia vida. Solidaridad
para quienes, sin ser nuestras compañeras, comparten ahora
mismo la pena de haberles arrancado un pedazo de su vida.
Nuestras Hijas de Regreso a Casa, A.C. |

Mujeres jóvenes y de
origen humilde, en su mayoría, son raptadas, mantenidas en
cautiverio y sujetas a una feroz violencia sexual antes de ser
asesinadas y dejadas en lotes abandonados.
En algunos casos, sus restos son hallados por transeúntes al
cabo de unos días o años después.
En otras ocasiones las mujeres nunca son encontradas y sus
familiares tienen que vivir con la angustia permanente de
desconocer su destino o paradero.
Todo parece indicar que estas jóvenes son seleccionadas por sus
victimarios por ser mujeres sin ningún poder en la sociedad.
Suelen ser trabajadoras de las industrias maquiladoras que
dominan la economía de Ciudad Juárez; camareras, empleadas en la
economía informal o estudiantes.
Muchas viven en circunstancias precarias, a veces con hijos que
mantener. |
|
Femicidio y feminicidio: Existe un gran debate en el movimiento de mujeres y feminista acerca de la
manera de llamar a los asesinatos contra las mujeres en razón de su sexo.
Algunos autores se basan en la terminología usada por Jill Radford y Diana Russell,
autoras del libro Femicide: The Politics of Woman Killing, de
1992. Marcela Lagarde, teórica, antropóloga y diputada mexicana,
establece que la categoría feminicidio es parte del bagaje teórico
feminista introducido por estas autoras estadounidenses bajo la
denominación femicide que, traducida a nuestro idioma es
femicidio, término homólogo a homicidio, que sólo significa
asesinato de mujeres. Sin embargo, para marcar una diferencia con ese
término, Lagarde escogió la voz feminicidio para hablar de
genocidio contra las mujeres, lo que lo convierte en un concepto de
significación política. Fuente:
Mujereshoy,
Paola Dragnic. |
|